Projectes 2017

Volver,  volviendo a la carga, de nuevo, con los proyectos colectivos, pasado no uno sino dos años algo horribles, irregulares, tristes, cansados. Pero seguimos, mis quates, seguimos escribiendo. Recuperamos la ilusión de poner nuestras vidas, ideas, palabras, negro sobre blanco, diciendo, gritando si hace falta en estos tiempos de penuria…

Un primer proyecto colectivo que surge o se asienta, que por ahí andaba rondando la cosa, de una de esas frases encontradas en la red, sobre la verdad, la mentira, el cómo, el cuándo y el por qué.

verdad o

http://marimorgana.blogspot.com.es/2016/07/verdades-inciertas.html

Yo me puse los deberes y ya tengo mi texto hecho, ahora os toca a vosotros… Y ya sabéis, en corto o en largo, en verso o en prosa, en català, castellano, galego, aragonés, y cualquier otra de las lenguas de la península ibérica esta, fecha tope (…) el 28 de desembre, dia dels innocents, y ya sabemos como funciona el tema, verdad?

Esta primera propuesta se enmarcará en la col·lecció Fonamentals, así que si hay algún texto ajeno y que considereis importante, fundamental, iluminador de la elección entre la veracidad y la mentira, o ni eso, sin elección… me lo hagan llegar con una reseña mínima, please.

Agradecería también si alguien tiene alguna propuesta sobre un tema para la colecció I què, si la iaia fuma, lo comunique, de hecho abriré un post aquí i en el feisbú  para esas propuestas en concreto.

En unos días, más noticias. 

la iaia biónica

 

 

 

fe de erratas-2

Poema sin título, de Manuel Onetti, del recopilatorio FAMÍLIA,  que se nos perdió en el camino de la imprenta. Bienvenido a casa.

 

Metamorfoseado ha sido

el Hombre sin disculpas

esa especie de antecedente humano

nacido del consenso de la avaricia

y el esfuerzo del trabajo

 

en su cuerpo duro de moral hormigonada

 

descubriendo paredes llenas de

pequeños cráneos no hijos de

con el palustre heredado de las grandes manos del

padre

 

mito y logos

 

doblado por la explotación secado por el esfuerzo

el riego  encuentra una palabra

la mirada del dolor ante el fruto podrido

 

sin oxígeno y sin palabra

la caída del andamio y la búsqueda del pico

para una nueva zanja

donde el padre y el hijo

pisan la misma tierra

 

encontrados en la  inexistencia del tiempo

del salto transgeneracional que regará los cimientos de la muerte

y el encuentro de la rama

 

de los hijos de las disculpas

de los padres de las disculpas

de los hombres de las disculpas

 

familiafoto

FE DE ERRATAS

Abrimos aquí el apartado “Fe de erratas”… ya empieza a ser necesario, antes de lanzar propuestas para el año próximo -muy en breve-, resolver algunos errores de la anterior edición. Por favor, no se pongan a correr como locos para encontrar las que no han visto…

Pero si en algún momento ocurre algo como lo que sigue a continuación, sepan que lo publicaremos aquí, qué no se diga…

Yo, de momento, aviso de dos fallos, entro otros más, de este año.

1º. Un poema de “Família” se quedó en el correo sin publicar, cosa que haré mañana mismo, en otro post. Al menos se podrá leer por aquí.

2º. En el libro “Fútbol” hay un texto con el título cambiado.

Malhauradament, los dos son de la misma persona, Manuel Onetti, i la responabilidad de los errores, también de una sola persona, Yo misma.

Así que, ara mateix, cuelgo aquí el relato de Manuel Onetti con su título correcto, porque todo cuenta en un texto, la intención, la decisión y desde luego la corrección.

He de decir que el título correcto del texto es GUERRA, i no ¡¡GOL!!, como le puse yo, no sé a causa de qué alucinación momentánea.

Coincido totalmente con el autor en que ese cambio de título cambia la intención y rebaja su intención, claramente política.

Mis disculpas de nuevo, Manuel.

……………………………….. Micro “GUERRA”, Manuel Onetti

futbol foto

Me hice un auto pase de tacón, con la ayuda de la pared, ya que las reglas del fútbol del barrio no contemplaban los límites del fuera de banda; además, usar las paredes como si se trataran de un compañero de equipo cualquiera era  lo más natural y satisfactorio para nuestras torpes cualidades futbolísticas. Dejé atrás al último defensa y encaré al portero.  Le temblaban las piernas como a un perro recién lavado,  hecho que aproveché con cierta maldad para disparar con todas mis fuerzas contra su cuerpo, absteniéndome de florituras en el uno contra uno, haciendo que el pobre  se retorciera en el suelo agarrándose sus partes mientras el balón sobrepasaba la esquina de la calle que delimitaba su portería y hacía de poste izquierdo. ¡¡¡GOL!!! Grité,  corrí con los brazos abiertos a lo largo de la calle buscando la gloria entre los de mi equipo y el odio momentáneo entre los del equipo rival.  Pero nadie me felicitó, me abrazó o me gritó lo bueno que era por  la impresionante jugada que yo solo había construido. En medio del terreno de juego paré mi celebración decepcionado por no haber recibido ni el tacto ni el aliento de mis compañeros de esa forma en que lo hacen los futbolistas. Miré a mi alrededor buscando a esos pequeños cabrones que me habían dejado allí solo, pero estaban allí conmigo. En el centro de la calle. Todos, mirando hacia arriba. Lo más arriba posible que sus  cuellos les permitían. Hacia el cielo.

El cielo estaba negro. Era negro. Aunque el azul no se había ido. Estaba ahí, debajo de esa mancha. Esa que no era menos que el desfile de los bichos más grandes que habíamos visto en nuestras vidas. Helicópteros, aviones. No sabíamos de modelos o tipos. Sólo que ese montón de aparatos había inundado nuestro cielo. La primera guerra del Golfo había comenzado y había eclipsado mi gol.

 

 

 

6 maneres de menjar una magdalena

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6 maneres (4 autores i 2 autors), 7 llibres en una gran obra des d’on sortir a escriure: À la recherche du temps perdu.

El projecte Proustià del grup La Karcoma, 7 blocs de text amb 6 relats cada un, 42 relats a l’estela d’en Proust.

Com escollir un fragment? Pues a voleo, e iremos cambiándolo cada semana, para que probéis cada una de esas maneras, las de cada autor, cada autora leyendo y elaborando su texto a partir de Marcel Proust.

Avui li ha tocat a Mónica Sabbatiello:

« Et l’église-entrant dans mon attention avec le café, avec le passant à qui il avait fallu demander mon chemin, avec la gare où j’allais retourner-faisant un avec tout le reste, semblait un accident, un produit de cette fin d’après-midi, dans laquelle la coupole moelleuse et gonflée sur le ciel était comme un fruit dont la même lumière qui baignait les cheminées des maisons, mûrissait la peau rose, dorée et fondante. »
(PROUST Marcel, À la recherche du temps perdu. 5. À l’ombre des jeunes filles en fleurs, 1918, p. 659)

 

EL VIENTRE DE LA BALLENA (fragmento)

San José de las Carmelitas Descalzas, Toledo, agosto de 1578

Mariana pasó la noche en vela a raíz de la carta de la Madre Teresa, una misiva cargada de preocupación por la vida de Juan de la Cruz, detenido por los monjes oscuros, los Calzados, hacía nueve meses. En esas circunstancias a ella no le importaba si caminaba hacia el vacío o hacia Dios, o si eran lo mismo. La inquisición tendía una sombra que la ahogaba.

Dejó la penumbra de la capilla y salió al jardín. Se recostó contra un muro y la hipnotizó la luz que parecía oro líquido sobre el tejado del convento. Algunos pájaros se perseguían.

Ahí todo era perfecto, como detenido entre respiraciones, como un accidente o un invento del amanecer. Eso le trajo un poco de consuelo.

Le fascinaba el arrobamiento de Juan de la Cruz. Ese cura poeta que había sido su confesor seguía un camino más ascético que el de la Madre Teresa: el de las nadas, así lo llamaban. Sobre eso cavilaba cuando oyó unos golpes en el portón de entrada del convento, y los gritos de: “Abridme o me destrozan, soy Juan”. No podía creer que fuera él. Sintió un vahído. Estaba débil y alterada tras someterse a muchos días de ayuno.

Corrió, con el pecho retumbándole, a avisar a la hermana portera. Al rato, un buen número de Carmelitas, inquietas como adolescentes, rodearon a Juan con muestras de afecto. Los harapos del sacerdote dejaban a la vista las heridas de su cuerpo adelgazado. Mariana asumió el mando y lo condujo a lo más profundo de la zona de clausura, donde estaría seguro.

Sentado en el camastro de una celda de retiro, parecía un pajarillo tembloroso. Mientras bebía, con tragos cortos, una fresca limonada con hierba buena, les fue contando a las religiosas congregadas a su alrededor, cómo había hecho para huir de la fortaleza de los Calzados, en el otro extremo de la ciudad.

Con el pretexto de remendar su hábito había obtenido aguja e hilo, elementos imprescindibles para su plan. Esa noche, la de la huida, unos frailes fueron de visita al monasterio, y él aprovechó el alboroto de la cena para aflojar los tornillos del candado de su celda. Con una manta hizo una especie de cuerda: la desgarró en tiras que unió con costuras, porque con nudos no le alcanzaría para ganar el muro inferior.

Cuando todos dormían, salió a la sala contigua. Y agarrado con ambas manos a la precaria cuerda, se dejó caer por una ventana abierta con la certeza de morir destrozado si ésta se rompía, o pisaba unos centímetros más allá, pues entonces iría a parar al despeñadero que acababa en el fondo del Tajo.

Una vez que ganó la calle, anduvo pegado a los muros por el meandro medieval que desconocía. Un hombre le permitió resguardarse en el zaguán de su casa. Con las primeras luces del amanecer pudo orientarse para llegar hasta el convento de las Carmelitas.

Mientras Juan contaba esas peripecias, Mariana buscó la soledad de la capilla para atemperar su conmoción. Las manos le temblaban. Y habló con Jesús, como de costumbre, de tú a tú. Le preguntó cómo era posible que unos hombres que se pretendían religiosos fuesen capaces de infligir semejante daño a un santo. No obtuvo respuesta, pero se serenó.

Buscó vendas, gasas, linimentos y la sotana del capellán para que él pudiera cambiarse y fue a la celda donde descansaba.

Juan, con los ojos cerrados y la cara relajada, parecía meditar. Dos monjitas lo miraban desde un rincón. Mariana se aproximó y le apoyó una mano en el hombro. Él abrió los ojos y ella reconoció su mirada benévola. “Vengo a curarlo, padrecito”, le dijo.

Se sentó en el suelo de baldosas blanquinegras y le tomó uno de sus pies lastimados. Le vino la imagen de Magdalena y Jesús, una asociación que le provocó el llanto. Sus lágrimas fueron a parar a una de las heridas del empeine. Juan le acarició la cabeza a través del paño de la toca. Ese contacto la estremeció.

Después de la cura, dejó sus pies envueltos en una gasa, y lo invitó a sentarse a horcajadas en una silla. Él, obediente, apoyó su cabeza sobre el borde superior del respaldo. Ella le retiró con suavidad los trozos de tela sucia agarrados a las heridas de la espalda. Desprendían un olor acre, a carne podrida.

Juan fue narrando sus penurias con voz neutra, como si quisiera documentarlas. Esas lastimaduras se las infligieron los religiosos durante el Miserere. Formaban una circunferencia y uno tras otro hacían caer con saña el látigo sobre su lomo. A esa mortificación la llamaban disciplina circular. Lo torturaron nueve meses mientras entonaban el Salmo Cincuenta de David. Las huellas más recientes eran unos desgarros con pus; las más viejas, costurones de cuero reseco.

Con agua tibia Mariana ablandó, y con aceite de clavo desinfectó. Estoico, él soportaba la cura sin soltar ni una queja, aunque sí algún respingo. Compadecida, ella acarició ese pellejo que transparentaba las costillas. Con la punta de los dedos recorrió esa geografía de combate. Y sintió la intimidad. Una tibieza sensual despertó su cuerpo de mujer…

 

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FAMÍLIA

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Un poema de Freya García se incluye en el recopilatorio Família.

Un hermoso y gran poema que en ausencia de su autora leyó Montse Comas

Gràcies a les dues.

FAMILIA

Alrededor de la mesa,

En ocasiones callar es gritar con desatino.

Limar tus aristas para amoldarte y ser la clave.

Apuntalar un arco de medio punto que

quién sabe si en ruinas.

 

Alrededor de los años,

en ocasiones gritar es callar con destreza.

Afilar las garras para trepar y ser el viento.

Quebrar un andamio de óxido que

quién sabe si en ruinas.

 

Filles de mare

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Filles de mare, un recopilatori de la col·lecció “poetisAs por ovArios”, i un petit relat de Pilar Maeso Vadillo, que va ser llegit per ella mateixa i va triomfar entre l’assistència.

 

Mycocepurus smithii. Cultivando el jardín de hongos. 

 Cuando madre llegó a este lugar, le pareció un buen sitio para crear un hogar. Construyó la casa pequeña, se arrancó las alas y las enterró, a partir de ellas empezó a crecer el jardín de hongos.

Luego nos tuvo a nosotras, nosotras somos todas iguales, nosotras somos iguales a madre, madre es nosotras.

Nosotras cultivamos el jardín de hongos, ampliamos la casa, alimentamos a las más pequeñas y a madre, que cada vez está más gorda y más grande, y pone huevos y más huevos para que haya más nosotras.

A veces nace Una, Una es igual que nosotras, pero tendrá alas. Y cuando sea mayor volará, lejos, pero un día encontrará un sitio donde crear un hogar, y se arrancará las alas para poder tener a sus nosotras y las enterrará para alimentarlas.

Gracias, guapa!!!