Històries del metro. Narraciones de ensoñaciones y alguna pesadilla bajo tierra.

Històries del Metro son eso, historias (en catalán o castellano) que suceden en el metro aunque muchas no son sino  historias que suceden en las cabezas de sus viajeros, deambulaciones interiores. El metro, que en nuestra cotidianidad es uno de esos no-lugares entendidos como espacios de transitoriedad urbana que anonimizan a sus ocupantes, es vivido intensamente por los personajes que lo llenan de secundarios, acciones, sentimientos, expectativas y decepciones. ¿Hay algo más que tengan en común las Històries del Metro aparte de que suceden en, bajo, con, hacia, hasta, sobre, tras el metro? Sí. Una cierta languidez vital, un dejar que la cosas sucedan y un perderlas; se pierde el trabajo, el amor, la oportunidad, la vida. Eso es lo que tienen en común, pero además cada historia tiene su particularidad; los protagonistas se enamoran, se casan, se divorcian, se suicidan, participan en secuestros, reviven experiencias, encuentran la inspiración para sus escritos, pasean su difunto espíritu, viven legislaturas completas  o juegan mientras tangencialmente suceden hechos espantosos. El metro es en muchas de las narraciones marco necesario como en Línies de colors donde sin metro no hay historia, en alguna es una licencia literaria a modo de Macguffin, como en La musa de la línia blava donde lo de menos es el metro y lo de más lo que sucede cuando la narración acaba y en alguna otra el Macguffin es la propia historia narrada y la carne en el asador está en un metro que no está, una carne en el asador terrible, real, dolorosa que no se cuenta en Silenci Administratiu I pero sí en Silenci Administratiu II.

Así que lectores animosos, cojan el libro y léanlo en el metro, entre estación y estación y obsérvense a sí mismos y a quienes silenciosos, adormilados y ajenos les rodean. Y si viven en ciudades, pueblos, villorrios o  montañas sin metro, congratúlense por ello y léanlo igual; en el bus, en la terraza de un bar, bajo un árbol o en la cama, no les llevará mucho tiempo, cualquier línea de metro emplea más en ser cruzada que el que se requiere para leer este libro.