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10 anys de viatge (Abril 2018)

Aprendí a leer entre las rodillas de mi padre, antes de ir a la escuela, y aprendí a escribir bastante después.
Quizás por eso he sido una lectora voraz de casi todo lo que ha caído en mis manos y de lo que no cae también.
Ser escritora no formaba parte de un sueño, el deseo que sabía insatisfecho era que nunca podría leer todos los libros que encontraba en las notas a pie de página, esos grandes libros intuía, los grandes referentes…
Quizás por ese orden de aparición de la escritura en mi vida, lo leído estaba tan arriba en la escala y no creía poder llegar nunca ahí, a escribir nada… porque de lo que se trataba era de la historia, señoras y señores, la historia que han tenido tras sus espaldas los grandes nombres de la literatura, esas paredes llenas de incunables, esa memoria que les protegía y daba sentido y hondura a su discurso.
Dos grandes dudas surgieron en ese tiempo, entre los seis y los diez años: ¿las mujeres no escriben libros? y ¿por qué la lengua que uso en la escuela no es la misma que uso en casa?
La Divisa de Maria Mercè Marçal la conocí mucho más tarde:

A l’atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona,
de classe baixa i nació oprimida.
I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.

I la resposta a les dues preguntes va ser molt similar: les dones no escriuen, tret de la Corín Tellado i a l’escola aprenem de veritat, el que parlem a casa “no s’escriu”, no existeix…
Aquestes dues respostes varen ser el gran esperó que em va dur fins aquí. Fins a l’Espiral.
He crescut entre dues llengües, una és la materna, l’altra és la de l’escola. Avui em quedo amb les dues i les barrejo dins d’un mateix “espai”, perquè així és com ho visc cada dia.
Les dones escriuen i a l’Espiral ho sabem, i ho volem fer visible, per això, sense pensar-hi massa, el nombre de dones i d’homes publicats als nostres llibres sol anar a l’una.
Siempre y hasta llegar a la Espiral, se trataba de juntar palabras, historias, más palabras y más personas escribiendo. Ya había clasificado mi biblioteca en dos grandes bloques: escrita por hombres, escrita por mujeres. Y hasta que no se resolvió en mis estanterías fui compensando la diferencia…
Després varen arribar Cumbres borrascosas, Cien años de soledad i El principito; a més de Julio Verne i Corín Tellado, encara que això va ser molt abans. Tres fites a seguir, tres hitos para una adolescente ansiosa.
Antes también, como Emily Brontë y sus colecciones de mini libros y aventuras cortados a mano, estuvo la confección de pequeñas libretas de papel de estraza y cosidas con hilo blanco. Recopilaciones de textos, míos y ajenos, libros rudimentarios a la espera de ser Libros de verdad.
Hacia finales de 2008 se empezó a gestar el proyecto que llevaba años queriendo nacer y después de muchas charlas ante un café, vino, comidas, siestas de charleta, después de darle muchas vueltas, de pasar horas en chats y de enviar y recibir muchos correos electrónicos la idea empezó a coger su forma. Modestamente.
A todo esto hay que decir que no se contaba con dinero, ni en pesetas, ni en euros ni en créditos, así que como el proyecto era confeccionar libros y no hacer millones, montamos una asociación, sin ánimo de lucro y sin subvenciones de ningún tipo. Se trataría, se trata todavía, de asociarse para poder publicar entre cuatro y cinco libros al año, en tiradas cortas, numeradas y bonitas. Las cuotas de socio cubrirían los gastos y si sobraba (¿) servirían para próximas ediciones. Así, poco a poco se fue definiendo el funcionamiento del proyecto. Una imprenta amiga que nos apoya y nos cobra después de vender, un diseñador estrella que vino después, y toda una serie de cómplices asociados al proyecto por el puro gusto de hacerlo. Y seguimos así, más o menos.
Se lanzó la propuesta a los cercanos, como el grupo La Karcoma y Taula Kabish, otros, conocidos por internet, en GB, otras y otros vecinos y amigas de viaje: escribir a partir de una UÑA, en corto, en largo, en catalán en castellano, en verso o en prosa.
Y costó un año, por eso la marca está puesta en 2008, y salió en 2009 y salió muy bonito y no sólo salió la UÑA, sino que a partir de algo tan pequeño nacieron cinco libros más. Hasta aquí, 41 libros.
Internet, aparte de algunos disgustos de arte menor, me ha regalado muchas cosas buenas y una de ellas es conocer a “mis cómplices” de este viaje.
De la mano de estos cómplices y de sus escritos fueron naciendo las diferentes colecciones de la Espiral.
La UÑA abrió una colección sobre los cinco sentidos “I QUÈ, SI LA IAIA FUMA?, y ese año salieron cinco libros en total, ABCderio de Haikus, de Santy Ansías, en la colección “I LA LLUM”; Al dictado de Eros, 15 MiniFaves comptades” de microrrelatos y dos poemarios en la colección POETISAS POR OVARIOS, La Laguna de tu amor, de Carmen Expósito y Fragmentos del espejo de Alejandra Guzzini.

 

mañana más…

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