Aquella tarde. Andrés Castro Merino

espiral-fonamentals-5-muerte

del libro Aquí no se queda nadie, un hermoso poema de Andrés Castro Merino

Aquella tarde

Aquella tarde
la última tarde
que el dolor
corona de alambre de espino
desgarraba tu cuerpo
bajamos al parque.

Columpiándote
al son de una canción infantil
y la verdad
del aguardiente
tus labios rojoababol
me susurraron.

Cuando ellos hayan acabado su tarea
espero que seas el primero
en poner los dedos sobre mis ojos.

No me escondas en una tumba
rectángulo pétreo
que aprisiona sólo huesos
no quiero ser eslabón anodino
de una cadena de sepulturas.

Recoge mis cenizas
en un recipiente tejido de barro
y añádele tus lágrimas y besos.
Como no quiero descansar en paz
échame a volar
desde lo más alto
de mi ciudad natal.

Viajaré al lugar
donde van las sonrisas inconclusas
las tareas interrumpidas
los seres olvidados,
y… por favor…
no le pongas mi nombre
a un ser querido.

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